Como coleccionistas, seguro que habréis escuchado alguna vez la pregunta que, a veces, pretende ser hiriente de «¿No eres muy mayor para jugar con las muñecas?». Calláis, ponéis buena cara e intentáis explicar que es un hobbie y una pasión por la colección, como cuando una persona colecciona sellos o monedas, pero mucho más bonito, claro. ¡Cuánta paciencia!

Realmente, la sociedad está empezando a ser un poco pesada al respecto y cada vez que escuchamos la dichosa preguntita no podemos evitar poner los ojos en blanco.

Coleccionistas aburridos

La pregunta de «¿No eres muy mayor para jugar con muñecas?» nos aburre.

Actualmente, el fenómeno “moda” está convirtiendo a nuestra sociedad en una intransigente masa de personas que etiquetan todo aquello que consideran diferente como “raro” o “friki”. Pero si eso que tanto tachan de diferente, se decide que se convierta en moda, la cosa cambia.

Hace poco tuvimos un claro ejemplo de esto con el lanzamiento de la aplicación para móviles “Pokémon GO”. De la noche a la mañana, muchos “frikis” dejaron de serlo, puesto que la gran parte de la población – peques, adultos e incluso ancianos- comenzaron a jugar con algo que el día anterior estaba estigmatizado y provocaba ciertas risitas entre los no-jugadores.

El caso de las muñecas es similar.

 

LAS “LOCAS” DE LAS MUÑECAS

La gente no suele comprender la afición por la colección de muñecas. Se ríen, nos miran raro, nos hacen preguntas para herirnos… Y es que, lo queramos o no, no vivimos en un entorno que tenga aceptada esa afición –como podría ser Rusia- sino que la gente que nos rodea piensa en la muñeca como un objeto de diversión para los más pequeños. Y punto.

Si eres una apasionada coleccionista de muñecas, lo más probable (piensan) es que estés como una cabra… Y si, además, eres un hombre ¡ni te digo!

Lo cierto es que hace poco hablamos en este blog del tipo de muñecas que se encuentran en el mercado y del gran desconocimiento que hay sobre este precioso universo de colección y diversión. La TV ha hecho mucho mal no sólo en esta industria, sino también en muchas otras. Si no sales en la tele, no existes.

También discernimos en el mismo artículo la gran diferencia entre una línea de colección de muñecas y una de juguete. La calidad de un juguete ha de ser siempre menor, ya que está destinado a otro tipo de uso más destructivo y peligroso que el de colección. Si quieres indagar un poco más en este tema, haz click aquí.

Las modas, pues, funcionan con ese tipo de medios de publicidad. Todo lo que esté fuera de ellos, es raro y objeto, por tanto, de burla. Así que el apelativo «loca» o «loco» es algo normal entre los que coleccionamos muñecas…Todo muy respetuoso.

Coleccionistas como locos

Los coleccionistas somos vistos como locos por la sociedad.

Y es que, este desconocimiento sobre el amplísimo mundo de la muñeca, provoca que el colectivo de coleccionistas y apasionados de las muñecas esté un poco marginado tanto social como económicamente. ¿Cómo puede ser que algo tan inocente como coleccionar muñecas sea objeto de tanta crítica?

Al contrario de ofendernos o enfadarnos, deberíamos intentar hacer comprender a las personas de nuestro ámbito que no se trata de un simple capricho ni de una locura, sino que las muñecas son obras de arte tan hermosas como sellos, monedas, cuadros y demás objetos de colección al alcance de nuestra mano.

 

¿NO CREES QUE TE GASTAS DEMASIADO EN…MUÑEQUITAS?

Queridos, nunca es demasiado cuando se trata de muñecas. ¿O no? 😉 Esta pregunta es quizá una de las que más nos molestan. Y ¿cómo responder?

Hay un sinfín de aficiones que no son objeto de crítica ni de miradas extrañas ni de preguntas incómodas como, por ejemplo, los deportes como el fútbol. ¿Cuánto ha de valer una entrada? Baratas no son y los forofos de este deporte están pagando por unos 90 minutos de disfrute de su afición. Una muñeca se paga y ¡no se para de disfrutar!

Los coleccionistas invertimos en muñecas

Cuando se trata de muñecas, nunca hay dinero suficiente 😀

Las colecciones de arte tampoco son baratas y, además, son lo más parecido a la colección de muñecas que hay en el mercado. Pagas por tener una obra de un artista artesano que poco a poco se van revalorizando y que hacen una decoración preciosa en cada habitación. Si hacemos esa comparativa puede que podamos hacer entender a las personas con un mínimo de sensibilidad artística que somos coleccionistas, no locos.

Como hemos comentado antes, no todo el mundo vive en países como Rusia o Alemania, que poseen diferentes medios de muñecas y una tradición social de muñecas consolidada, así que muchas personas tienen que lidiar con cierto estigma social por frecuentar esta pasión por el precioso mundo de la muñeca.

Hablando de gastar…¿Qué tal una muñeca nueva? 😉

 

¿COLECCIONAS MUÑECAS? ¡QUÉ MAL ROLLO!

¿Alguien más ha escuchado esta frasecita? Seguramente más de las veces que nos hubiera gustado escuchar.

Dentro de los miedos irracionales del ser humano se encuentra el de las muñecas. Este miedo se denomina Pediofobia y es más acusada en niños y niñas de corta edad, aunque puede persistir hasta la adultez. Claramente, no todas las personas la padecen en un grado tal como el de la fobia; hay personas a las que, como reza el título, simplemente les dan “mal rollo”. Tú, como coleccionista, no lo comprendes. ¿Cómo puede darles mal rollo una cosa tan bonita? Pues sí, les da yuyu. La cuestión es el por qué de esto.

Los coleccionistas no tememos a las muñecas, ¡las amamos!

Las muñecas son piezas preciosas que han de ver cómo la gente las teme.

Desde que somos pequeños, la TV y el cine se ha empeñado en enseñarnos la cara más aterradora de ciertas muñecas. Y, por desgracia para nosotros, han sido todo un éxito de taquilla.

Sagas como Chucky o Anabelle han ido calando en la mente colectiva de nuestra sociedad tachando a las muñecas de algo terrorífico y desagradable; lo cual es una verdadera lástima, pues no tienen nada que ver con la realidad.

Las leyendas urbanas de muñecas malditas no se quedan atrás para acabar de meter el miedo en el cuerpo a todas las personas que no conocen bien este mundo. Su expansión viral por internet no hace más que avivar ese miedo irracional que queda aún instaurado en gran parte de nuestra sociedad. Muchos vídeos que circulan por Youtube poseen títulos nada correspondientes a la realidad del vídeo, ya que muchos son puramente históricos (como el que pudimos ver en el post anterior sobre las muñecas con sonido del siglo XIX) u ocurren por características de la manufactura de la muñeca (los tensores se aflojan y, por ello, se mueven solas).

Este miedo no es algo que vayamos a poder evitar, así que habrá que seguir argumentando con la mayor educación posible los hechos reales y no los que se ven en vídeos de internet. ¡Pobres muñecas! 🙁

 

LA MAGIA DE LAS REDES PARA LOS COLECCIONISTAS

Hace unos años, la colección de muñecas todavía era vista con mayores prejuicios si cabe. Gracias a Internet esto se ha ido suavizando poco a poco y podemos encontrar diferentes cuentas en Instagram o Youtube donde el tema de las muñecas es el principal. La comunidad que se ha formado en internet ayuda a hacer crecer la pasión por las muñecas y, a la vez, a normalizar la visión del resto de personas sobre este tipo de coleccionismo.

Podéis encontrar algunos ejemplos de comunidad en internet a través de cuentas como @dollscouture o como la nuestra propia @munecasdollsanddolls. En Youtube encontramos a una estupenda amante de las muñecas en el canal Isartdolls, que enseña trucos para la fotografía de muñecas o nos hace debatir sobre diversos temas que tocan en gran parte a esta afición.

Los coleccionistas comenzamos a tener visibilidad

Redes como Instagran han comenzado a normalizar la afición por las muñecas.

Con esto, se ha conseguido crear una mayor comunidad y, por tanto, la diversión de los coleccionistas está asegurada aunque no se pertenezca a un país con tradición por las muñecas como pueden ser Rusia o Alemania, donde tienen incluso revistas sobre el tema.

 

¿QUÉ PASA SI NOS PONEMOS DE MODA?

Pues id preparándoos porque si eso ocurre, los coleccionistas aficionados desde hace tiempo sufriremos mucho para conseguir muñecas, ya que la demanda subiría muchísimo. Así que esperemos que lo de la moda espere y que, por lo menos, se comience a mirar con mejores ojos a nuestra afición favorita: Las muñecas

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