LOS BEBÉ REBORN COMIENZAN A ABRIRSE PASO ENTRE LAS PERSONAS QUE ATRAVIESAN UN DUELO


Estadísticamente, 3 de cada 1000 niños fallecen en nuestro país antes de los 28 días de vida. ¿Cómo nos enfrentamos a esta situación como padres?  Se conoce una enorme cantidad de terapias para sobrellevar la pérdida de seres queridos. Unas más eficaces y, otras, menos. Todo depende de la persona que se somete a tal proceso terapéutico del alma, la cual sufre por la herida que causa haber perdido a un hijo o por haberse dado cuenta de que no podrá concebir.


Una de las terapias -complementaria a las tradicionales- más innovadoras que comienzan a cobrar importancia en el ámbito del duelo paternal es la terapia con Reborn. Se cree que esta tarea de auto-ayuda acelera el proceso de duelo, estabiliza emocionalmente a los padres por dicha pérdida y calman esa dolorosa herida que ha podido dejar el fugaz pero intenso paso del pequeño por la familia o la ausencia de ese paso.

Los reborn ayudan en casos de depresión

La pérdida de un ser querido viene acompañada de un proceso de duelo

TERAPIA EN LA PÉRDIDA Y LA AUSENCIA

EL DUELO EN LA PÉRDIDA DE UN HIJO Y EN LOS CASOS DE INFERTILIDAD

Cuando nos encontramos ante la situación de la pérdida de un ser querido tal como un hijo recién nacido o no-nato –ya sea a título personal o en nuestro entorno- nos topamos, esencialmente, ante dos cosas: Primero, la angustiosa escena de unos padres que no volverán a ver jamás a su recién llegado retoño. Segundo, el inevitable y doloroso proceso por el cual tanto los padres de la criatura como sus allegados han de pasar. Este espacio de tiempo entre el fallecimiento del niño y la vuelta a la “normalidad”-aunque nunca se pueda volver del todo- se denomina el duelo. Por tanto, todos aquellos que comienzan esta etapa tan dolorosa pasan a llamarse “dolientes”.

Aunque la pérdida es prácticamente de la misma magnitud –es decir, hablamos de la pérdida de un hijo-, los dolientes de hijos no-natos se enfrentan a un proceso de duelo más crudo socialmente hablando que los de hijos ya nacidos. ¿Por qué? Porque se tiene instaurado en la conciencia colectiva el pensamiento o la creencia de que si un hijo es no-nato no duele tanto como el de un hijo ya presente.

Este pensamiento no es del todo correcto; si bien, es cierto que la sensación de pérdida a nivel sensorial es mayor en un hijo recién nacido –el niño ha sido acunado, adorado, abrazado y mimado por sus padres y entorno- pero la sensación de pérdida emocional es la misma tanto para aquellos que han visto el rostro de su hijo como para aquellos que todavía no han podido siquiera abrazarlo. Y es que, cuando unos padres destrozados acuden en busca de alguna terapia para poder sobrellevar esta terrible pérdida, aquello que se trata no es tanto la herida sensorial, sino la emocional.

El problema, entonces, radica en una acusada falta de empatía del entorno, de la cual podemos obtener constancia a través de leyes como la que, en España, no permite registrar en el Libro de Familia a un niño fallecido si no ha sobrevivido, al menos, 24 horas. Es como si el mundo te recordara que tu hijo, si no ha nacido, nunca existió; cosa que los padres no perciben así.

Esta falta de empatía hacia los padres de un hijo no-nato provoca que la etapa de duelo pueda llegar a alargarse más de la cuenta, lo cual puede ser peligroso para la salud emocional y, por consiguiente, física.

Recientemente conocimos el caso de Carmen Osorio – @nosoyunadramamama -, blogger en Instagram, que nos compartió la pérdida de su hija no-nata y compartió su proceso de duelo con sus seguidores para dar voz a todas aquellas madres que padecen esta etapa tan dolorosa y estigmatizada. Algo similar le sucedió a Isabel Llano – @isasaweis -, la cual también compartió su pérdida hace algún tiempo. Casos como estos, por desgracia, hay muchos.

Por otra parte, un 17% de las parejas de nuestro país tiene problemas para concebir y, de este porcentaje, aquellos que son diagnosticados con la imposibilidad de fecundar un hijo también comienzan a experimentar un proceso de duelo -aunque a estos no se les determina como dolientes puesto que no han sufrido una pérdida como tal-. Esto puede parecer, a priori, algo lógico, pero se ha de tener especial cuidado con este concepto, ya que, en muchos casos, el dolor y la impotencia que sufren las personas que no pueden concebir pueden ser igual de acusadas que las que sufren los padres de una criatura que no ha logrado sobrevivir.

Existen muchas mujeres que deciden no tener hijos por voluntad propia y se deleitan con Reborns como mero entretenimiento, pero aquellas que no pueden decidir si tienen o no un retoño son las que realmente padecen el duelo de no poder tener descendencia y, por tanto, las que pueden recurrir a la terapia mediante los Reborn.

Lo que sí tienen en común todos estos casos son las famosas Fases de Duelo, propuestas por la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, sobre la pérdida de seres queridos. Aunque el periodo- tanto del Duelo como de cada una de las fases- varía en función de la persona que lo está atravesando, se suelen distinguir las etapas que describimos a continuación:

La fase de duelo idónea para adoptar reborns

Gráfico de las diferentes fases del duelo

Negación: Los dolientes no poseen la total percepción de la muerte del ser querido durante un breve periodo de tiempo; el cerebro reacciona de manera prudente ante la noticia de este fallecimiento como medida cautelar para el sufrimiento. Es como si el sistema neurológico hubiera puesto una colchoneta frente a la pared contra la que está a punto de chocar y poder, así, mitigar el golpe emocional.

Ira: Aquí es donde se tiene total percepción de la noticia y, normalmente, se produce cierta pérdida de control emocional; se comienza a culpar a todo y a todos, el sentimiento de odio se incrementa y puede aparecer cierta envidia a padres que estén esperando tener un hijo o lo estén planeando.

Negociación: Cuando comienzan las preguntas y, en ocasiones, el diálogo con entidades superiores a los dolientes; “¿Por qué me ha tenido que pasar a mí?” “¿Realmente merezco tanto dolor?” Probablemente, estas preguntas las hayas escuchado en casos que nada tienen que ver con pérdidas de seres queridos, puesto que mucha gente que pasa por un periodo doloroso llega a esta fase de manera casi inconsciente.

Depresión: La más dura y difícil de superar de las fases. La tristeza, desgana y ansiedad se apoderan del doliente, sumiéndole, en ocasiones, en trances melancólicos de los que es complicado salir. Es en esta fase en la que se comienza a buscar una solución a nuestro Duelo y, por tanto, se recurre a diferentes métodos para ayudar a disipar el dolor y conseguir llegar a la etapa de la Aceptación. Una de estas terapias es la que se realiza adquiriendo un Reborn.

VALE, PERO… ¿PUEDE AYUDAR UN REBORN A SUPERAR UN DUELO?

Si uno no presta atención, de primer vistazo se diría que es un precioso y frágil bebé. Los Reborn están realizados con especial esmero y detalle para que su apariencia te haga creer que realmente lo que sostienes entre tus manos es un bebé real. Su piel, su vello, sus extremidades, su peso… Todo te sorprenderá si tienes o has tenido la oportunidad de ver uno en persona. Justo esas sensaciones de realismo y fragilidad que caracterizan a estas pequeñas piezas de arte son las que intervienen en el concepto terapéutico del Duelo.

Los detalles de los reborn fascinan a cualquiera

El hiperrealismo de los Reborn hace que parezcan un nacido real

Los Reborn ofrecen un estímulo sensorial en las personas que los acunan similar al de acunar a un bebé real. Mucha gente se siente bien con la sensación de acariciar un bebé como estos porque “no les puede pasar nada, no van a enfermar, no van a morir” y esto les aporta una gran tranquilidad y paz emocional, ya que el miedo a la pérdida desaparece y la ansiedad que provoca la responsabilidad de un bebé real se convierte en algo del pasado. Además, dentro del mundo de estos angelitos, las mujeres que poseen uno se llaman “mamás”; gran alivio emocional tanto para las que no pueden serlo como para las que lo fueron y su etapa como mamá se acortó más de la cuenta.

Según la psicóloga Pilar Varela –experta en trastornos de ansiedad- existen tres conceptos fundamentales que intervienen en aquellas personas que adquieren un Reborn: El coleccionismo, el juego y la compensación. El juego estimula las emociones propias de un padre o una madre con su bebé; emociones que les fueron arrebatadas de alguna manera y que les produce una sensación de bienestar al poder revivirlas y, sobretodo, al saber que nada va a truncarlas puesto que, como antes mencionábamos, no es un ser que vaya a desaparecer (a no ser, claro está, que tú lo desees). Es decir, el hecho de adquirir un bebé Reborn en sí es un hecho terapéutico que se puede realizar de manera consciente o no, para intentar suplir el vacío que deja un niño que se ha ido o el que crea aquél que no ha podido llegar.

Sin embargo, hay que tener cuidado con la fina línea que puede existir entre el juego y la realidad. Tener un bebé de silicona, cuidarlo y mimarlo, siempre que se sepa que no es real, no es ninguna patología; podría llegar a serlo si cruzamos el límite de lo imaginario y lo real. Hay que tener especial cuidado con esto y, si hemos decidido adoptar un Reborn para superar nuestro Duelo, siempre hemos de estar bajo el seguimiento de un profesional que valore nuestro estado anímico.

Un Reborn es una ayuda, un alivio para el alma de muchas personas que intentan superar la muerte de un hijo o la ausencia de este; pero no olvidemos que intentar enmascarar la realidad no nos ayudará a superar nuestra dolencia. Hay que acudir a un profesional y dejarse guiar por éste para no caer en males mayores, ya que, si nos refugiásemos demasiado en estos pequeños bebés de silicona, podríamos desarrollar patologías mentales que poco nos ayudarían a salir de nuestro Duelo porque no llegaríamos al estado de Aceptación  y nunca aprenderíamos a vivir con la realidad.

LOS REBORN: UNA TERAPIA SIN ETIQUETAS

Las mamás Reborn se levantan por la mañana, abren el armario de la habitación de su Reborn y escogen qué vestidito les irá mejor hoy, ya que hace mucho frío. Los lavan, los peinan, los visten y arropan para después sacarlos a pasear en una preciosa mañana de domingo. Su Reborn les ofrece la paz y ternura que, por desgracia, no pudieron encontrar en sus hijos; mejorando así su estado anímico y emocional.

Cuando alguien pierde un hijo, pierde todas las emociones buenas que éste lleva consigo y muchas personas las encuentran en estos preciosos muñecos. Una madre que ha perdido a su hijo no se acerca a este mundo Reborn para recibir un tipo de terapia o una cura para su mal, sino, simplemente, para disfrutar de un hobbie al que dedicarse para tener la mente ocupada; pero ¡qué sabio es nuestro inconsciente!, que nos empuja a una especie de colchón emocional que evita su caída a una profunda depresión.

Los Reborn por sí mismos no están concebidos como herramientas terapéuticas, son las mismas personas las que les dan ese uso, aunque no sea de manera consciente. Muchas no asocian su pérdida con el hecho de haber adquirido un Reborn pero lo que está claro es que, su inconsciente, en su afán por sobrevivir y no hundirse emocionalmente, les ha llevado al mundo Reborn para encontrar allí ese equilibrio o paz emocional que se merecen tras tan duro golpe.

Las personas se sienten más tranquilas usando los reborn como terapia

Muchas personas encuentran tranquilidad gracias a los Reborn

Al fin y al cabo, todos buscamos la tranquilidad en nuestros corazones y, cada vez más gente, la encuentra en su pequeño Reborn.

En Dolls And Dolls tenemos una selección de Reborns que te encantará. Acceder a Dolls And Dolls.

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