Con el auge de las nuevas tecnologías han llegado a las manos de nuestros hijos nuevos conceptos de juego como, por ejemplo, los videojuegos. Antes de montar en cólera viendo cómo nuestro hijo pasa el día jugando a Fortnite -claro ejemplo de videojuego de moda- analicemos un poco mejor esta cuestión.


Durante este año, seguro que hemos podido ver cómo nuestros hijos se sumían en un profundo trance durante horas jugando a un juego que nos puede parecer violento y extraño. Podríamos considerar obviar estas características si notáramos una evolución favorable en nuestros niños al jugar a este tipo de juegos pero sabemos por testimonios de padres que esto no es así, que los pequeños experimentan ciertos cambios de conducta cuando sucumben ante un juego como este.Fortnite es el juego de moda

En este post, nos centraremos en Fortnite, el juego de moda actualmente, para ejemplificar la idea de juego adictivo para nuestros hijos e hijas aunque existan muchos más en la industria que puedan servir también de ejemplo. Nos acercaremos a este juego para conocer su funcionamiento y la influencia que ejerce sobre los jugadores y hablaremos sobre las diferentes ventajas y desventajas que ofrece el jugar a videojuegos.

También, discerniremos entre los videojuegos como carrera profesional o actividad de ocio y ofreceremos alternativas saludables a los adictivos juegos digitales para un correcto desarrollo cognitivo y creativo de nuestros niños.

CONOCIENDO FORTNITE

Para acceder a este videojuego, lo único que tienes que hacer es registrarte en su plataforma e instalarlo en tu ordenador o consola. Una vez realizado esto, no tienes más que comenzar a jugar, ya que el juego es totalmente gratuito. Esto juega un papel crucial para captar a jugadores nuevos y mantener a los que ya tiene, ya que el hecho de que sea gratis le da un gran punto de atractivo -sobretodo a los más jóvenes, puesto que la mayoría no tienen el sustento económico para adquirir un videojuego sin permiso de sus padres-.Fortnite es un juego multijugador gratuito

El mecanismo es muy sencillo. Cuando entras al vestíbulo de batalla, se te asigna un personaje y se te muestran las diferentes modalidades de juego, entre las cuales se encuentran el juego en solitario, el dúo o el escuadrón (4 jugadores). Es más sencillo que los niños se enganchen más fácilmente si juegan con amigos, aunque también es posible que acaben enganchándose jugando en solitario.

En este vestíbulo también puedes acceder a la tienda, donde podrás encontrar vestuario y objetos de juego diferentes a los que te dan cuando la cuenta es gratuita. Esto supone un aliciente adictivo para muchos jugadores. Aunque el precio sea algo desorbitado -unos 15 euros por un personaje nuevo-, los jugadores gastan una gran cantidad de dinero en extras del juego que realmente no infieren en la jugabilidad (es decir, que no son decisivos para ganar o perder las partidas).

Además, en Fortnite, encontrarás una serie de desafíos y retos que te asignarán puntos si los realizas. Por tanto, se alienta a los jugadores a jugar hasta que consiguen esos desafíos (hay algunos desafíos que son diarios, esto es, que cambian cada día, para mantener enganchados a los jugadores).

¿QUÉ VENTAJAS TIENE QUE MIS HIJOS LO JUEGUEN?

Si nuestros niños juegan con moderación tanto a este como a otros videojuegos, pueden experimentar alguna que otra evolución positiva en algunos aspectos vitales como:

  • Capacidad de resolución de conflictos
  • Mejora y evolución del trabajo en equipo
  • Concentración en las tareas que realicen
  • Resiliencia (haz click aquí para conocer más sobre la resiliencia)

¿E INCONVENIENTES?

Si, por el contrario, nuestros niños se ven absorbidos por los videojuegos, las consecuencias pueden derivar en factores tales como:

  • Ansiedad, depresión y conducta violenta
  • Cambios de humor y de personalidad
  • Trastornos del sueño
  • Evasión de responsabilidades
  • Pérdida de salud social

Algunos testimonios de padres cuyos hijos han sucumbido al videojuego de moda dejan claro que esto no es un juego, sino que sin el control parental debido, podría convertirse hasta en una enfermedad de la cual uno se libra sólo acudiendo a especialistas en este tipo de adicciones.Fortnite puede enganchar a los jugadores

“Consideré Fortnite una adicción para mi hijo cuando comenzó a mentirme para excusarse. Nunca ha sido un niño mentiroso, pero su personalidad cambia cuando se trata de este juego” 

Amalia

“Por este juego, mi hijo evade responsabilidades y tiene cambios de humor. Le ciega hasta el punto de no ver más allá del juego y eso provoca enfrentamientos desagradables en casa”

Jaime

¿ES UNA ENFERMEDAD?

La adicción a los videojuegos fue reconocida en un comunicado oficial de la OMS como una enfermedad en julio de este año 2018, aunque no entrará en vigor hasta 2022.

Esto ha levantado unas cuantas ampollas entre los sanitarios y los jugadores, los cuales han comenzado una guerra silenciosa acusándose unos a otros de tremendistas o enfermos ciegos y adictos. Lo cierto es que esta enfermedad ha provocado pocas muertes desde su auge, aunque tampoco podemos contar aquellas que vienen derivadas de esta como bien pueden ser los suicidios o distracciones al volante por falta de sueño.

Si bien, esto no debería preocuparnos si no va a mayores. Es crucial estar atentos al tipo de síntomas que presentan nuestros hijos para prevenir que caigan en una adicción a los videojuegos. Cuando esto se convierta realmente en un problema, primero trataremos de hablar con nuestro hijo para hacerle entender que padece una adicción (evitando a toda costa calificarlo como enfermedad). Tras esto, acudiremos un especialista que nos recomendará unas pautas para realizar tanto a la familia como al afectado. Es importante que la lucha no la lidie sólo el afectado, pues necesita ciertos pilares para salir adelante de la adicción.

COMPETIR VS. ENFERMEDAD

Hemos de discernir, sin embargo, entre la enfermedad y la competición o el trabajo. Nos guste o no, los videojuegos están también dando paso a los nuevos trabajos del futuro, como bien pueden ser los jugadores profesionales, comentaristas, jefes de equipo, etc. Si conocemos que nuestro hijo quiere dedicarse profesionalmente a este ámbito, deberemos siempre tener en cuenta que sus horas de juego son cruciales. Lo que haremos en este caso es orientarle a conseguir sus objetivos tanto en su trabajo como en su vida personal, sin que descuide actividades tales como la actividad física, la socialización y la ampliación de conocimientos básicos. Competir en Fortnite ya es posible

ALTERNATIVAS SALUDABLES A LOS VIDEOJUEGOS

En Dolls And Dolls creemos que en el equilibrio está la virtud y por ello os recomendamos que los niños realicen todo tipo de actividades en su justa medida. Ni pasarse todo el día estudiando es bueno, ni estar todo el día jugando a Fortnite les va a aportar nada.

Para favorecer el desarrollo y la salud física y mental de nuestros pequeños es muy importante que crezcan socializando en lugares al aire libre como parques, que realicen actividades deportivas como piscina o que pasen sus ratos de ocio jugando a videojuegos. Todas estas actividades, combinadas con armonía, permitirán que los peques crezcan felices y sanos y evitará que padezcan las llamadas “Enfermedades del siglo XXI” como la depresión o la ansiedad crónica.

DESARROLLANDO SU CREATIVIDAD PARA EL MAÑANA

Queremos recordaros que realizar juegos más analógicos como puede ser dibujar o jugar con muñecas favorecen áreas de aprendizaje como la creatividad o el pensamiento lateral. Áreas que serán indispensables en los puestos de trabajo del mañana y que podrían marcar la diferencia en una entrevista de trabajo futura para el éxito de nuestros niños.

Estas dos cualidades pueden también ser favorecidas mediante juegos tecnológicos, pero la habilidad manual y la percepción de su entorno real siempre irán de la mano de juegos analógicos tales como la pintura, juegos de mesa, juegos de construcción o juegos de imitación (papás y mamás, cocinitas…) En el desarrollo de un niño, la creatividad siempre juega un papel muy importante, ya que muchas veces va ligado a la inteligencia que posteriormente pueden presentar nuestros hijos.