Si no comprendes por qué tu hijo juega con muñecas, tranquilo, en este post encontrarás las repuestas que buscas sobre los hábitos de juego de tu hijo y en qué pueden beneficiarle para el futuro.


El juego con la muñeca ha acompañado a la humanidad durante milenios; donde había un niño, había una una muñeca. En la actualidad, muchos niños herederos de esta cultura de juego siguen disfrutando de los maravillosos ratos que brinda utilizar muñecos o muñecas en sus juegos.

A lo largo del S.XX, la industria de la muñeca y el juguete comenzó a crecer y la historia estableció ciertos roles fijos para los niños y niñas de todo el mundo. Con esto queremos referirnos, por ejemplo, al color rosa -asociado a las niñas- y al color azul -asociado a los niños-. El problema viene cuando un niño quiere jugar con una muñeca, ya que no es algo común porque las estanterías de las jugueterías le dicen al niño que ha de acercarse a los coches y muñecos de acción y a la niña que ha de preferir las coronas de princesa y las muñecas bebé.

Cuando lo mencionado antes se invierte, es cuando los padres suelen comenzar a realizarse preguntas acerca de sus pequeños, puesto que no lo consideran algo natural. Analizaremos este comportamiento de los pequeños y profundizaremos un poco más en la cara oculta de la industria del juguete y sus técnicas de marketing.

MI HIJO JUEGA CON MUÑECAS

Un día tu hijo tiene en sus manos una muñeca y, en vez de dañarla, comienza a jugar con ella y a cuidarla. Es entonces cuando se disparan tus alarmas. ¿Cómo puede ser? ¿Le pasa algo a mi hijo? ¿Debería consultar a un especialista?

Los niños encuentran casi cualquier sitio y momento para jugar y pasarlo en grande. Pueden coger hasta la caja de un juguete para imaginarse cualquier cosa y aprovecharla para su juego. Sabemos también que, a parte de su gran imaginación, poseen un talento innato para la imitación del mundo adulto que tienen a su alrededor. Hay muchos niños que juegan a ser médicos y demás profesiones y también muchos otros niños que aprovechan que haya chicos y chicas en el grupo para jugar a papás y a mamás en un intento muy divertido para ellos de emular aquello que ven de manera cotidiana.

Entonces, ¿por qué nos parece tan extraño ver a un niño jugando con una muñeca pero no jugando a mamás y papás? La solución es simple, no estamos acostumbrados porque siempre se ha tendido a  reprimir el rol de la paternidad. Es decir, que en nuestro propio entorno tampoco consideramos normal el hecho de que un padre ejerza de padre con todo lo que esto conlleva.

Podemos notar que esto va cambiando poco a poco y los roles que se llevan a cabo suelen comenzar a tornarse algo más justos que en el pasado, más equilibrados. Ahora la mamá y el papá trabajan y llevan a cabo la crianza de sus hijos de manera equitativa, repartiéndose el trabajo en equipo.

El hecho de que esto nos esté costando tanto de equilibrar se debe al bombardeo constante de información que nos segmenta y nos brinda realidades injustas e ilógicas a través de la publicidad, acotando cosas tan triviales como el tipo de color que has de llevar puesto si eres hombre o si eres mujer.

LAS JUGUETERAS Y LOS ROLES

A lo largo del siglo XX, la revolución industrial se hizo patente y afectó a todas las áreas de la vida del individuo moderno, trayendo consigo una mejora de las comunicaciones y un aumento en la facilidad para transmitir los mensajes que la sociedad tenía instaurados para el ámbito familiar. Como bien hemos visto anteriormente, desde pequeños solemos utilizar la imitación para integrarnos en la sociedad como parte de un todo. De esto se dieron cuenta las grandes empresas bien pronto y se alargó aquél discurso poco favorecedor para la mujer independiente o el hombre dedicado a su hogar. Toda la información que se consumía dejaba claro que, resumiendo, la mujer se encargaba de los niños del hogar y el hombre ejercía el rol de trabajador que no debía de preocuparse por sus hijos.

No sería hasta entrado ya el siglo XXI, cuando aquellas mujeres que querían trabajar y aquellos hombres que querían formar parte en la crianza de sus hijos se revelaran contra esta publicidad poco natural y muy injusta para ambos. Aunque todavía se tiene una idea de género muy estancada sobre los juguetes, poco a poco esto se va normalizando y grandes compañías como Hasbro han lanzado campañas para abrir la mente de los padres y gritar al mundo que los niños aprenden a ser mejores adultos cuando experimentan con todo tipo de juegos. Os dejamos un vídeo de la campaña de este gigante para que veáis cómo disfrutan los pequeños de jugar con las muñecas.

Y, de paso, repetimos que jugar a las muñecas no homosexualiza, sino que nutre sus mentes y facilita el desarrollo de su inteligencia emocional. Muchos niños se sienten muy cohibidos por jugar a cuidar a sus muñecas porque suelen ser motivo de burla tanto de otros de su edad como de más mayores. Ante esto sólo puede pedirse una cosa para los Reyes Magos: Respeto.

ENTONCES, ¿ES BUENO QUE MI HIJO JUEGUE CON MUÑECAS?

Este discurso ha calado tanto en el tejido de la sociedad que ha perdurado de manera inconsciente en nuestro cerebro, convirtiendo en algo más que fuera de lo común aquello de “mi hijo juega con muñecas”.

Nada más lejos de la realidad, aún discerniendo entre lo femenino y lo masculino, el hecho de jugar con muñecas no afemina a nada masculino, pues forma parte de esta condición natural -la masculina- el convertirse en padre y formar una familia a la que cuidar.

Por tanto, que nuestro hijo juegue a cuidar muñecas es muy beneficioso para su desarrollo, ya que interioriza el hecho de compartir crianza y asienta bases de empatía sumamente importantes para que se convierta en un adulto sano y feliz desde el punto de vista psicológico y emocional.

APRENDIENDO A SER UN BUEN PAPÁ

Que nuestros hijos se preocupen por el cuidado de bebés es una estupenda noticia, ya que a través del juego mejorarán su noción de responsabilidad y entrenarán su habilidad para la empatía y diversos aspectos de la inteligencia emocional. Además, también podrían mejorar en los aspectos motrices como la coordinación.

Gracias a esto, también podrán adquirir un mayor conocimiento sobre la igualdad y evitar así cualquier tipo de discriminación hacia el otro sea cual sea su condición. Haremos entonces más fácil la tarea de crecer sin ningún tipo de trastorno mental, consiguiendo de manera exitosa que nuestro hijo se posicione en la sociedad como un adulto sano, respetuoso, responsable y tolerante.


¿CON QUÉ TIPO DE JUEGOS DEBERÍA JUGAR MI HIJO?

Esta pregunta surge del creciente avance de la tecnología en el entorno de nuestros pequeños; cada vez más, nuestros hijos pasan una gran cantidad de horas dedicadas a las tecnologías tanto para su estudio como para su ocio. A pesar de que a algunos les parece una barbaridad el tiempo que pueden llegar a pasar los peques tanto en redes sociales como en los diversos aparatos tecnológicos, cabe recordar que los tiempos avanzan y que es primordial que nuestros hijos aprendan a desenvolverse en el entorno tecnológico lo antes posible, no sin disfrutar también del tiempo en el ámbito analógico.

A la hora del juego, muchos expertos lo tienen claro: Los juegos tradicionales son mucho más beneficiosos para el desarrollo de nuestro pequeño que las nuevas propuestas tecnológicas que actualmente se ofrecen.

Si estás buscando un juego excelente y analógico para que tu pequeño aprenda valores tales como la responsabilidad, la empatía o compartir, puedes echar un vistazo a nuestra colección de pequeños Rubens Barn, los cuales están diseñados específicamente para potenciar estos valores en los pequeños mientras lo pasan en grande y mantienen un juego seguro y achuchable.