Las Amigas son una colección que forma parte de la prestigiosa marca Paola Reina. Miden 32 cm y están confeccionadas cuidando el más mínimo detalle, utilizando técnicas artesanales. Todo el proceso de elaboración se realiza en España cumpliendo con los más elevados estándares de calidad.

Hay muchos modelos diferentes para elegir, inspirados en las temáticas más variadas que puedas imaginar, y muchos complementos para ellas.

Las Amigas de Paola Reina: Cleo y enfermera

 

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Cuento de Las Amigas de Paola Reina en Tailandia

Manica, Nora y Cristi son las amigas perfectas, se llevan muy bien y siempre van juntas a todos los lugares. Este año han acabado la E.S.O en el colegio internacional Paola Reina con muy buenas calificaciones y sus padres y madres les han dicho que pueden irse de viaje quince días donde quieran.

Anoche Cristi estuvo investigando en el ordenador revisando los lugares más bonitos donde viajar. Va a ser un viaje inolvidable y quiere elegir muy bien el destino.

  • ¡Ring ring!
  • -¿Nora?
  • -Sí, Cristi, dime.
  • -Te llamo porque creo que ya lo tengo. Vamos a quedar con Manica y lo acabamos de decidir. ¿Te parece?
  • -¡Genial! Ahora llamo yo a Manica y nos vemos en media hora en el parque, donde está el tobogán.
  • -¡Vale! Allí nos vemos.

Ansiosas por decidir dónde irán, en veinte minutos ya estaban las amigas en el parque.

  • -¡Suéltalo ya! – le dijo Manica a Cristi – A ver cuál es ese lugar tan maravilloso.
  • -¡Chicas! – dijo entusiasmada Cristi – Lo he estado estudiando mucho y creo que el viaje más aventurero que podemos hacer es a Tailandia. Mirad estas fotos que tengo en el móvil.

Y comenzó a mostrar fotos de animales, templos, casas, puentes…

Las tres a la vez gritaron:

  • -¡Decidido! Nos vamos a Tailandia.

Son tan rápidas las amigas que en una semana ya habían comprado los billetes de avión y reservado el hotel por medio de una agencia de viajes. Se despidieron de sus padres en el aeropuerto dándoles muchos besos y abrazos, y alguna lagrimilla que cayó, y se subieron al avión.

Este avión no era uno cualquiera. Como el viaje era muy largo y habían muchos pasajeros, éste tenía filas de diez asientos con dos pasillos de por medio. Era enorme.

  • -¡Próxima parada Bangkok! – Anunció Nora muy sonriente.

Después de muchas horas de viaje llegaron a Bangkok muy cansadas, más y cuando debería ser de noche en España y allí, debido al cambio horario, era de día.

Al llegar al hotel dejaron todas sus pertenencias y rápidamente se fueron a pasear.

  • -Mira que edificios tan altos – dijo sorprendida Nora.
  • – Y vías de tren aéreas – replicó Manica.

Pocas horas después, se hizo de noche y quisieron ir a un restaurante a cenar. Cristi dijo:

  • -Id vosotras que ahora voy yo – quedándose embobada en un puesto de venta de insectos que se servían como aperitivo.

Manica y Nora entraron en el restaurante ubicado en una casa típica tailandesa donde además hacían bailes. Se quitaron los zapatos, como hacía todo el mundo allí, y se sentaron para cenar y disfrutar del espectáculo.

Las Amigas de Paola Reina - bailarina tailandesa

Fue muy bonito y la comida deliciosa. Estaban tan boquiabiertas con las mujeres que bailaban que no cayeron en que Cristi estaba tardando demasiado.

  • -Manica, vamos a buscar a Cristi que me está preocupando.
  • -Sí, vamos.

Pero Cristi no aparecía por ningún sitio. Fueron al puesto de insectos, andaron por las calles cercanas, incluso fueron al hotel, pero no había ni rastro y nadie sabía nada.

Pensaron que si dormían en el hotel, Cristi aparecería en algún momento. Pero lamentablemente no fue así.

  • -Nos tendríamos que haber quedado en España – dijo Nora – con lo bien que estábamos en Paola Reina estudiando.

Así que, después de dar parte a la policía, iniciaron una búsqueda sin descanso.

En el puesto de insectos les dijeron que un chico le preguntó a Cristi si quería ver dónde criaban los insectos. Pero no sabían nada más.

Las dos amigas se fueron a las afueras de Bangkok donde finalmente dieron con una señora mayor en una casa de campo que les dijo que había visto a una niña occidental pelirroja subirse a una lancha con dirección a un mercado flotante.

Las chicas de Paola Reina no se lo pensaron dos veces. Se subieron a una lancha y le dijeron al conductor que les llevara al mercado.

Era muy curioso ver todas aquellas casas de madera construidas en el agua y todos aquellos largos canales, como si de calles se tratara.

Las Amigas de Paola Reina - mercado flotante

Parando con la lancha en un puesto del mercado, se podía comprar sin bajarse de ella.

De repente, a lo lejos parecía verse a una niña como Cristi.

  • -¿Es ella?
  • -No lo sé – Respondió Manica – pero sal ya de la lancha y vamos corriendo.
  • -¡Cristi! – gritó Manica.

Se dio la vuelta la niña y volvió a caerse el mundo encima de ellas. Era una niña con el pelo igual que Cristi, pero no era ella.

  • Nora rompió a llorar. – ¡Nunca la encontraremos!

Un anciano que había allí sentado en una vieja silla de madera, se acercó y les dijo:

  • -Creo que sé quién os puede ayudar.

Con los ojos empapados, Nora alzó la vista y le preguntó:

  • -¿Quién es esa persona?
  • -Es un monje budista muy sabio que se encuentra en el templo de Nakhon Pathom. Él puede hablar con sus ancestros y éstos le pueden dar alguna información.
  • – De acuerdo, gracias.

Las chicas volvieron a subir a la lancha y se fueron a tierra firme.

Lo más directo era ir por una senda entre montañas y qué mejor vehículo que un elefante.

Cada una se subió a un elefante.

  • -¡Aaaahhh! – gritaba Nora – Esto está muy alto, me voy a caer.

A lo que Manica respondió:

  • -No seas miedica que por lo menos no van muy veloces. Además, el elefante va con mucho cuidado, sobre todo porque lleva la ele de elefante novato.
  • -¡Qué graciosa! Como se resbale en el barro verás tú la gracia.

Tras una hora llegaron a un pueblo donde el guía de los elefantes les dijo que cogieran un Tuk-Tuk para llegar cuanto antes al templo.

  • -¿Un Tuk-Tuk? – preguntó Nora.
  • -Sí, es el taxi de la zona.

Se subieron a un vehículo de tres ruedas, en la parte trasera donde había un asiento muy amplio, con un sofá, donde cabían las dos perfectamente y fueron camino al templo.

Las amigas de Paola Reina - tuk tuk

Cuando estaban cerca ya se veía una pagoda grandísima, por lo que supusieron que habían llegado.

Fueron a una sala donde había un montón de monjes rezando y otro montón de personas también rezando. Esperaron a que terminasen y preguntaron por el monje sabio.

 

Un anciano con túnica naranja se acercó y les dijo:Las amigas de Paola Reina - monje

  • -¿Queréis encontrar a vuestra amiga?
  • -Sí, por favor – afirmó Manica.

 

El hombre salió fuera, se puso frente a una especie de cúpula donde en la base habían fotos en blanco y negro de personas, y comenzó a orar. De pronto se quedó en silencio inmóvil y posteriormente volvió hacia las amigas.

  • -Vuestra amiga no está en apuros. Se encuentra perfectamente bien. Debéis regresar a vuestro punto de partida cuando vinisteis a Tailandia.

Las chicas se miraron entre ellas con los ojos muy abiertos.

  • -Gracias señor –  dijo Manica.

Volvieron al hotel de Bangkok y allí estaba Cristi:

  • -¡Chicas!, ¿dónde habéis estado todo este tiempo?
  • -Pe-pe-pe-ro, ¿cómo es que estás aquí? – preguntó Nora.
  • -He estado aquí todo el tiempo, esperando a que volvieseis.
  • -Pero si desapareciste. No viniste a la cena y no dormiste en el hotel. –Dijo Manica.
  • -Bueno, es que en el puesto de insectos conocí a un chico muy guapo y simpático que me llevó a su casa donde criaban bichos. Fue muy curioso ver las cajas donde los tenían. Al salir de allí, tropecé con un escalón y me caí golpeándome en la frente y me mareé. Me tuve que tumbar en una hamaca que tenía el muchacho y me quedé dormida. Al día siguiente fui al hotel y ya no estabais.

Nora se llevó las manos a la cabeza. -¡Madre de Dios!, ¡la que hemos liado!

  • -Bueno chicas –dijo Cristi – ahora que estáis aquí, ¿nos vamos con el chico que he conocido por un río en balsas de bambú y luego en carro tirado por bueyes para ver una plantación de orquídeas?
  • -Mira preciosa, ya hemos tenido bastante traqueteo. A nosotras ya no nos saca nadie del hotel y su piscina.

Y así acabó esta aventura de las amigas de Paola Reina, no sin antes haber cogido un avión para ir a ver a las mujeres Jirafa. Y es que este trío no puede estar quieto.