No es ningún secreto que la popularidad de Rubens Barn se debe a su apariencia, y es que cada muñeca tiene una personalidad única. Están realizadas totalmente a mano, con su característica cara de duendecillos, y un culete con peso que hace que cuando se abrazan sea muy similar al peso de un bebé.

Fabricadas con la lana más suave del mercado, son muñecas de peluche súper suaves y muy abrazables. Sus ojos y estructuras faciales están tan bien cosidos que hace que las muñecas Ruben Barn se diferencien muchísimo de las otras muñecas. Además hay tal variedad de estilos y tamaños para adaptarse a los niños y niñas de cualquier edad que te será difícil no encontrar la tuya. Últimamente también han empezado a diseñar ropa y accesorios adicionales que ayudan a la estimulación infantil.

Creadas en 1995 con un altísimo nivel de carisma, inocencia, y mucho corazón, características que las hace únicas y las diferencia de las otras muñecas que se ven en el mercado hoy día. Todo el equipo de Rubens Barn está situado en un pequeño pueblo llamado Bollebygd, al suroeste de Suecia, donde empezaron a diseñarlas bajo el mando de la artista sueca Ewa Jarenskog, que a partir de 2011 fue sustituida por Sara Sjögren. Ellas han sido las responsables de haber ido creando las nuevas colecciones Rubens Barn que se presentan cada año.

Por cierto, todas las muñecas Ruben Barn pueden lavarse a máquina, aunque la ropa se recomienda lavarla a mano.
Familia de muñecas Rubens Barn